yessleep

Nunca me gustó hablar por teléfono. Siempre preferí los mensajes de texto o las videollamadas. Pero esa noche, no tuve opción. Mi novia me había dejado un mensaje de voz diciéndome que me llamara urgente, que tenía algo importante que decirme. Pensé que tal vez quería terminar conmigo, o que estaba embarazada, o que le había pasado algo malo. Así que la llamé, nervioso y preocupado.

Hola, ¿cariño? ¿Qué pasa? - dije al escuchar su voz. Hola, amor. Gracias por llamar. Te extraño mucho - dijo ella con un tono dulce y melancólico. Yo también te extraño. ¿Estás bien? ¿Qué querías decirme? - pregunté impaciente. Bueno, verás… hay algo que tengo que contarte. Algo que no te va a gustar, pero que tienes que saber - dijo ella con una pausa dramática. ¿Qué es? ¿Me engañaste? ¿Estás enferma? ¿Qué pasa? - insistí, sintiendo un nudo en la garganta. No, no es nada de eso. Es algo peor. Algo que te va a doler mucho, pero que tienes que aceptar - dijo ella con una voz temblorosa. ¡Dime de una vez! ¡No me hagas sufrir más! - exclamé, casi gritando. Está bien, está bien. Te lo diré. Pero antes, quiero que sepas que te quiero mucho, y que siempre te querré. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y nunca te olvidaré - dijo ella con un tono de despedida. ¿Qué? ¿Qué quieres decir? ¿A dónde vas? ¿Qué está pasando? - pregunté confundido y asustado. Lo siento, amor. Lo siento mucho. Pero… yo estoy muerta - dijo ella con un sollozo. Me quedé helado. No podía creer lo que acababa de escuchar. Pensé que era una broma de mal gusto, o una pesadilla. Pero no lo era. Era real. Ella estaba muerta.

¿Qué? ¿Qué dices? ¡No puede ser! ¡Estás bromeando! ¡Estás viva! ¡Estoy hablando contigo! - dije negando la realidad. No, amor. No estoy bromeando. Estoy muerta. Hace una hora me atropelló un camión cuando iba a tu casa a verte. Estoy en la morgue ahora mismo. Te llamé desde el celular de uno de los forenses - dijo ella con una voz débil y lejana. ¡No! ¡No! ¡No! ¡Eso es imposible! ¡Eso es mentira! ¡Tú no puedes estar muerta! ¡Te amo! ¡Te necesito! ¡No me dejes! - dije llorando y gritando. Lo sé, amor. Lo sé. Yo también te amo. Yo también te necesito. Pero no puedo hacer nada. Ya estoy muerta. Ya no hay vuelta atrás - dijo ella con una voz resignada y triste. ¡No! ¡No digas eso! ¡Tienes que vivir! ¡Tienes que estar conmigo! ¡Podemos ser felices juntos! ¡No me abandones! - dije suplicando y rogando. Lo siento, amor. Lo siento mucho. Pero ya es tarde. Ya no hay nada que hacer. Solo quiero que sepas que te quiero mucho, y que siempre estaré contigo. En tu corazón, en tu mente, en tu alma - dijo ella con una voz amorosa y consoladora. No, no, no… - repetí sin parar, sin aceptar la verdad. Entonces escuché un ruido sordo y seco al otro lado de la línea. Era el sonido de un teléfono cayendo al suelo.

¿Cariño? ¿Cariño? ¿Estás ahí? - pregunté desesperado. … - No hubo respuesta. ¡Cariño! ¡Cariño! ¡Contéstame! ¡Por favor! ¡No me hagas esto! ¡No me dejes solo! - grité angustiado. … - Solo hubo silencio. La llamada se cortó. Ella se había ido. Para siempre.

Me quedé con el teléfono en la mano, sin poder moverme, sin poder pensar, sin poder sentir. Solo lloraba y lloraba, sin consuelo, sin esperanza, sin vida.

Esa fue la última vez que hablé con ella. La última vez que escuché su voz. La última vez que le dije que la amaba.

Esa fue la llamada que me cambió la vida. La llamada que me mató por dentro.

FIN

Espero que te haya gustado mi historia. Si quieres votar por ella como la mejor del mes, haz clic aquí. Gracias por leer. 😊